Presentación
Hace unos cinco años, los correos electrónicos de los psicólogos se vieron inundados de mensajes de colegas reaccionando a una carta del Doctor Rubén Ardila acerca del “lamentable estado de la Psicología en Colombia”. A favor o en contra de dicha apreciación, el debate nos ubica frente a la pertinencia social de nuestra profesión.
Por otro lado, también me ha sorprendido gratamente un (extraño) documento, aparentemente de la APA, en el que se hace un llamado a pensarse una psicología más contextualizada y su preocupación por la tendiente estandarización de la profesión.
La creciente complejización y colectivización de las problemáticas humanas hoy, determinada en gran medida por los procesos de globalización y consumo, constituyen un reto para los psicólogos, en tanto, se hace indispensable reactualizar los métodos y las técnicas, e incluso replantear nuestros “objetos” de estudio.
La manera reduccionista en que se ha impartido la formación clínica en la mayoría de las Facultades de Psicología –centrada en lo terapéutico- ha contribuido a que el énfasis de la formación esté centrada más en el hacer (en las técnicas) que en el Comprender (en el método), produciendo profesionales que responden “técnicamente” a las demandas institucionales, sin preocuparse mucho por tratar de entender las dinámicas que subyacen a dichas problemáticas. Tenemos muchos psicólogos replicadores y muy pocos constructores de psicología.
Pues bien, considero que la clave está en recuperar el lugar de lo Clínico como método y el lugar del psicólogo como clínico (investigador) antes que como terapeuta. La aplicación (o intervención) tendrá que ser siempre una resultante.
O seguimos haciéndole el juego a la sociedad de consumo, ocupando el lugar que nos han asignado de “buenos adaptadores” de personas al sistema (y en el que muy convenientemente nos hemos acomodado), o empezamos a preocuparnos por tratar de entender cuál es el malestar que subyace a las manifestaciones problemáticas de las conductas humanas hoy.
Estas nuevas realidades nos exigen movilizar las miradas y problematizar lo que hemos aprendido en la academia con el fin de lograr una aproximación más transdisciplinar, en tanto lo social complejiza lo humano. Recuperar la mirada clínica en cualquier campo de aplicación donde nos desempeñemos, será el principal empeño de este colectivo de trabajo.